Compensa es una empresa de servicios que gestiona las relaciones entre compradores y vendedores. Clientes que no necesariamente tienen intereses comunes pero sí objetivos similares: aumentar sus ventas, dar salida a su stock por medio de una vía alternativa, ampliar su presupuesto de marketing o financiar sus compras sin recurrir a líneas de crédito o préstamos.
Los proveedores de Compensa son, a la vez, clientes. Cada uno aporta sus bienes y servicios a la espera de que se cubran sus necesidades. Es en ese momento cuando el sistema de intercambio comienza a funcionar. Lo hace mediante las llamadas Cuentas de Compensación, muy similares a las cuentas corrientes bancarias: cuando el cliente vende, obtiene beneficio; cuando compra, la anotación es negativa. Así se va compensando la cuenta.
Compensa analiza las peticiones del cliente para poder así satisfacer sus demandas. Es éste quien controla el 100% de las operaciones de intercambio, en las que no se tiene en cuenta ni el tiempo en que éstas se realizan, ni el precio de los productos intercambiados. El plazo es variable porque depende de la existencia o no del producto en la bolsa. Al igual que ocurre en las operaciones con efectivo, es la compañía vendedora la encargada de fijar fecha de entrega.
Al adquirir algún bien o servicio en la bolsa, Compensa emite una factura por ese bien o servicio. De este modo la deuda se contrae siempre con Compensa, y no con la empresa vendedora. De la misma forma al vender productos o servicios, se facturará a Compensa para así ir compensando la deuda contraída.
Por eso no es necesario que una empresa compradora pague con sus productos a la vendedora, ya que la deuda se adquiere con Compensa.
Además a través de intercambio multilateral el importe de la venta y la compra no tiene por qué coincidir, de hecho no suele ser así, y tampoco tiene porqué producirse simultáneamente, lo que obliga a que el IVA de las operaciones haya que liquidarlo con dinero, puesto que los impuestos no se pueden pagar en intercambio.
Es decir al vender a través de intercambio, el IVA que se devenga en las operaciones se declara en el modelo de IVA correspondiente, y la liquidación de este impuesto se realizará por tanto en efectivo, por lo que Compensa tiene que pagar también en efectivo este IVA para no incurrir en desfases de tesorería provocados por el pago de impuestos.
De la misma forma al comprar a través de la bolsa también se deberá pagar el IVA en dinero a Compensa, ya que es la que factura los bienes o servicios que se han adquirido en intercambio y la que lo debe abonar al vendedor del producto o servicio según su declaración de iva (mensual o trimestral).
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