El intercambio como motor de la innovación en Gran Consumo


En un detallado informe sobre Gran Consumo, publicado por la revista ‘El Publicista’, la conclusión general es que el nivel de entusiasmo puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de una marca.

En este mismo informe, el radar de innovación de Kantar Worldpanel (el primer tracking continuo de lanzamientos de gran consumo) afirma que la innovación en el sector del Gran Consumo descendió un 13% en 2013 respecto al año anterior; y a falta de conocer los datos de 2014, es evidente que España está a la cola del resto de países europeos respecto a este asunto, unido a la falta de fidelidad de los consumidores hacia las marcas fabricantes. Como tercer problema fundamental están las marcas blancas, a día de hoy competidor principal de los fabricantes, que incluso llegan a fabricar producto a las ellas.

Entonces, ¿qué soluciones a parte de las bajadas de precio han tomado las grandes marcas? Algunas se han centrado en generar asociaciones adecuadas que impulsen el gasto y aumenten la fidelidad hacia el consumidor. Entre sus opciones elegidas está la apuesta por el barter.

Es una herramienta muy ‘moldeable’ a las necesidades de marketing y comunicación de cualquier empresa, y especialmente útil para las marcas de gran consumo. Sobre todo porque contribuye a vender más, solucionando las complejidades que le puedan surgir al fabricante a la hora de innovar en sus producto: bienes no-vendidos, cambios de packaging, exploración de nuevos mercados

La herramienta del intercambio funciona como un ‘comprador’ de esos stocks, y les da salida en nuevos canales y mercados. Como consecuencia se llega a nuevos públicos, puesto que la reventa no entra en competencia con los canales habituales de la marca.

De esta manera, el barter asegura que los presupuestos de marketing no se enfoquen a esa gama no-vendida, sino que se siga invirtiendo en el producto estrella del fabricante, el que realmente otorga el retorno a la compañía.